Las basuras del coronavirus, ¿fin del reciclaje?

Qué hacer con la basura que genere un aislado en su domicilio por coronavirus es una de las principales cuestiones que han puesto sobre la mesa los ayuntamientos y gestores de los residuos urbanos. Porque si la crisis sanitaria se prolonga puede poner afectar también al reciclaje.

La recomendación del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico es que la basura que sea generada por el contagiado se elimine en un cubo de basura automático, a ser posible con pedal, situado en la habitación donde se confine, en una bolsa con cierre hermético que se precintará antes de sacarla del cuarto.

Esa bolsa -que pueden ir desde pañuelos de papel, guantes y mascarilla a restos de comida o vajilla desechable– a tirarse al contenedor de restos, en ningún caso distribuirse entre plástico, vidrio, papel u orgánico, en el caso que lo haya. Esa es la instrucción que se ha dado a la Federación Española de Municipios (FEMP),pero su comité técnico ha hecho consultas a expertos del sector para conocer qué pueden hacer cuando esas bolsas suban a los camiones y lleguen a las plantas de reciclaje mezcladas con el resto de despojos que haya en el contenedor y que no se sabe si proceden de contagiados.

Solo en el caso de que basuras procedentes de lugares o centros en los que haya un elevado nivel de afectados por Covid- 19 (residencias u hoteles hospitalizados, entre otros) se plantea la necesidad de hacer recogida diferenciada mientras dure la crisis.

Las bolsas de basura de los contenedores de «resto» son abiertas en las plantas de tratamiento para afinar el reciclaje. Parte del proceso está mecanizado, pero aún hay una fase de cribado manual, lo que en esta crisis supone un riesgo.

Fuentes del sector apuntan a que solo habría tres formas de garantizar que no se libera el virus. La primera es que todas las bolsas de basura depositadas durante estas semanas en todas las localidades del país en los contenedores grises de resto sean conducidas «directamente a los vertederos sin que se abran manualmente». Sin manipulación ni apertura. Esto supone, en muchos casos, el fin de proceso de reciclaje de estas basuras mientras dure la crisis.

El Principado de Asturias ya ha tomado esta determinación: todas sus basuras se depositarán sin abrir en el vertedero de Serín (Gijón).

Otra opción es la incineración de todos los residuos. El problema se plantea porque son escasas las incineradoras con permisos. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, solo hay dos, en Buñol (Valencia) y San Vicente del Raspeig (Alicante) para una población de cinco millones de habitantes.

La tercera opción que han ofrecido expertos del sector consultados por EL MUNDO es que las basuras se almacenen 48 horas en los fosos que todas las plantas tienen antes de pasar a la fase de cribado. Esos fosos, obligatorios, están preparados para que el vaciado de camiones se produzca de manera automática sin que nadie intervenga en el proceso. La vida del coronavirus se estima, en este momento, que no supera las 12 horas. Por tanto, mantenerlas 48 horas haría que la carga viral desapareciera y pudieran pasar al cribado de la planta.

El Ministerio de Transición Ecológica recordó que las empresas deben desarrollar protocolos específicos para las plantas que reciban las basura y dotar a todos los trabajadores de los equipos de protección individual (EPI) necesarios. Sin embargo, esos protocolos debería hacerse extensivos a los operarios que recorren las ciudades recogiendo las basuras.

En la mayoría de pueblos y ciudades medias, el camión de la basura es de carga trasera, por lo que es necesario un peón que coloque el contenedor para que sea elevado y se produzca la descarga. En ese caso, el operario debería llevar mascarilla y doble guante protector.

En las grandes ciudades el riesgo es menor porque han ido incorporando a sus flotas camiones de carga lateral en el que todo el sistema se automatiza: el conductor activa unos brazos articulados que agarran y alzan el contenedor para la descarga sin que ninguna otra persona tenga que intervenir en el proceso.

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